
Detrás de cada consulta, cada tratamiento y cada control médico, existen historias de vida que reflejan el valor de una salud pública presente, humana y comprometida. Ese es el caso de Camila Daniela Hogas, una niña tucumana que atraviesa un complejo cuadro de salud y que, junto a su mamá Daniela Vanesa Guzmán, encontró en el sistema público sanitario el acompañamiento necesario para afrontar cada desafío.
La historia comenzó hace cuatro años, cuando Camila sufrió una descompensación que derivó en una internación en el Hospital del Niño Jesús. Tras una serie de estudios, los profesionales detectaron un tumor en el sistema nervioso central, ubicado en el cerebelo. A partir de ese momento se inició un camino marcado por tratamientos, derivaciones y controles permanentes.
Luego de recibir las primeras atenciones en Tucumán, la paciente fue derivada al Hospital Garrahan, donde realizó durante un año el tratamiento correspondiente. Tras recibir el alta médica, regresó a la provincia para continuar con el seguimiento integral en el Hospital del Niño Jesús, donde actualmente es atendida por distintos servicios especializados.
Camila convive con epilepsia refractaria, retraso madurativo severo, trastorno del espectro autista en desarrollo, intolerancia alimentaria y requiere asistencia mediante sonda de alimentación. Sin embargo, gracias al trabajo interdisciplinario de los equipos de salud, hoy puede desarrollar una rutina estable, acompañada de controles permanentes y un seguimiento personalizado. “Ella hizo su tratamiento durante un año en Buenos Aires y después volvimos a Tucumán. Desde entonces realiza todos sus controles acá, en paliativos, neurología, endocrinología y nutrición. Siempre nos atendieron muy bien”, relató Daniela.

La madre destacó especialmente la calidad humana de los profesionales que acompañan a su hija desde hace años y aseguró que nunca tuvo inconvenientes para acceder a la medicación ni a las prestaciones que necesita. “Nunca tuve un faltante en medicación, nunca tuve un no para Camila. Siempre encontré predisposición de las enfermeras, de los médicos, de las licenciadas. Me siento contenida y acompañada. Es como tener una familia grande”, expresó emocionada.
Para Daniela, transitar la enfermedad de su hija siendo madre sola representó un enorme desafío. Los viajes, los tratamientos y la adaptación a una nueva realidad fueron procesos complejos que pudo afrontar gracias al apoyo recibido por parte del equipo sanitario. “Viajar a Buenos Aires no fue fácil, pero la contención que recibimos desde el hospital, de los médicos, psicólogos y profesionales, fue fundamental. Ellos te enseñan cómo llevar adelante la enfermedad, el tratamiento y cómo afrontar cada etapa”, señaló.
Actualmente, Camila mantiene una vida tranquila y organizada. Asiste a la escuela, recibe su alimentación y medicación diaria, juega, comparte actividades recreativas y continúa bajo controles periódicos con especialistas de distintas áreas, entre ellos cuidados paliativos, neurología, endocrinología y nutrición.
Su historia refleja el impacto que tiene una atención integral, sostenida y accesible en la calidad de vida de los pacientes y sus familias.

En este sentido, el Ministerio de Salud Pública, conducido por el doctor Luis Medina Ruiz, continúa promoviendo políticas que garantizan el acceso equitativo a la atención, el acompañamiento interdisciplinario y la continuidad de los tratamientos para quienes más lo necesitan, en línea con la visión sanitaria impulsada por el gobernador Osvaldo Jaldo.
Antes de finalizar, Daniela quiso dejar un mensaje de agradecimiento para todo el personal que forma parte del recorrido de su hija. “Estoy muy agradecida con los profesionales, porque siempre estuvieron predispuestos a ayudarme. Si algo no lo entiendo, se toman el tiempo para explicármelo. Quiero agradecer al ministro, a la directora del hospital y a todos los que acompañan cada paso de la vida de Camila”, concluyó.
Historias como la de Camila muestran que detrás de cada prestación médica hay un compromiso cotidiano que trasciende la asistencia sanitaria y se convierte en acompañamiento, contención y esperanza para las familias tucumanas.



