Cuatro estudiantes tucumanas llevaron sus investigaciones a Brasil y recibieron importantes reconocimientos

Sociedad30 de octubre de 2026WSWS

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¿Qué tienen en común la recuperación de suelos contaminados, la salud cardiovascular de las mujeres y el desarrollo de dispositivos inteligentes capaces de detectar cambios en los alimentos? A primera vista, poco. Sin embargo, detrás de estas investigaciones existe un mismo punto de partida: el talento de jóvenes que encontraron en la universidad pública un espacio para transformar preguntas en conocimiento y conocimiento en posibles soluciones.

Durante tres días, una delegación de 43 estudiantes llevó la producción científica de la UNT a las Jornadas de Jóvenes Investigadores, en Porto Alegre, Brasil. En un encuentro que reunió experiencias académicas de distintos países latinoamericanos, las investigaciones se convirtieron en oportunidades de intercambio, debate y construcción colectiva.

Entre quienes participaron, cuatro jóvenes investigadoras tucumanas fueron premiadas por sus trabajos. Sus historias permiten descubrir otra dimensión de la universidad pública, aquella que se construye diariamente en aulas, laboratorios y equipos de investigación, donde distintas disciplinas dialogan para responder a los desafíos de la sociedad.

Aquí te contamos un poco de su historia 

Lourdes Maldonado trató la temática microorganismos que pueden ayudar a recuperar los suelos

Desde la biotecnología, Lourdes María Maldonado, licenciada en Biotecnología y estudiante del Doctorado en Bioquímica, presentó “Rumbo hacia una agricultura regenerativa: bioformulados de liberación controlada basados en Actinobacterias y chip de poda para la descontaminación de atrazina”. Su investigación, desarrollada en PROIMI en el marco de su tesis doctoral, busca aprovechar la capacidad de una actinobacteria regional para degradar atrazina, un herbicida que puede persistir en el ambiente, utilizando residuos de poda como soporte de bajo costo para favorecer la supervivencia del microorganismo. La propuesta articula microbiología, biotecnología y sustentabilidad con un objetivo concreto: contribuir a la recuperación de suelos y aguas afectados por contaminantes agrícolas. “Creo que este trabajo puede aportar a la comunidad agrícola”, afirmó Lourdes, al destacar el potencial de acelerar la degradación de la atrazina. Sobre su paso por las jornadas, señaló: “Me llevo una experiencia enriquecedora, donde pude compartir mi investigación a la comunidad científica y conocer sobre los trabajos que se hacen en Latinoamérica”.

Luciana Garmendia investiga para comprender mejor la salud de las mujeres

En el campo de la medicina experimental, Luciana Garmendia, de la Facultad de Medicina de la UNT, presentó el trabajo “Efecto de la ausencia de estrógenos sobre la presión arterial y la grasa abdominal en ratas hembras Wistar perimenopáusicas con síndrome metabólico”. Su investigación aborda un problema relevante para la salud femenina: la relación entre los cambios hormonales, la presión arterial y la acumulación de grasa abdominal en un contexto de alteraciones metabólicas. A través de un modelo experimental, el estudio contribuye a explorar mecanismos biológicos que podrían ampliar la comprensión de los riesgos cardiometabólicos durante esta etapa de la vida. Pero detrás de los datos también existe una convicción que orienta su vocación científica. “Creo en la investigación como un compromiso de cuestionar, descubrir y generar conocimiento para construir un futuro mejor; y en la medicina como una herramienta capaz de transformar realidades y construir salud”, expresó. Sus palabras sintetizan una perspectiva en la que investigar no se limita a obtener resultados, sino que implica asumir una responsabilidad con la sociedad.

Luciana Lorandi aborda la tecnología inteligente para reducir el desperdicio de alimentos

La ingeniería biomédica también encontró su lugar entre las investigaciones reconocidas. Luciana María Lorandi, estudiante de Ingeniería Biomédica, presentó “Diseño y desarrollo de dispositivos microfluídicos para la medición de pH en envases inteligentes”, una propuesta que combina ingeniería, impresión 3D, química analítica y tecnología aplicada a la seguridad alimentaria. El proyecto explora el desarrollo de un pequeño dispositivo capaz de detectar cambios de pH mediante una respuesta visual, utilizando pigmentos naturales extraídos del repollo morado. Su objetivo es avanzar hacia una herramienta económica, sustentable y autónoma, que no requiere baterías ni sistemas electrónicos complejos y que pueda contribuir a evaluar el estado de conservación de productos perecederos. La investigación contempla el diseño de microcanales, un sistema de bombeo accionado con los dedos y métodos de medición del color. “Me llevo un crecimiento profesional y personal inmenso”, aseguró Lorandi, quien recordó el desafío de superar la preselección en Horco Molle y representar internacionalmente a la UNT. “Comprobé que todo el esfuerzo vale la pena cuando se transforman en proyectos reales”, destacó.

Lelia Aimará piensa en la investigación como una búsqueda que no se detiene

Para Lelia Aimara, la experiencia en Porto Alegre dejó aprendizajes que trascienden cualquier reconocimiento académico. La posibilidad de exponer su investigación ante estudiantes de otras universidades, recibir preguntas, intercambiar perspectivas y descubrir nuevas líneas de trabajo fortaleció su vocación científica. “Investigar también es eso: seguir buscando, incluso cuando las respuestas todavía no llegan”, reflexionó. Su testimonio permite recuperar una dimensión fundamental de estas jornadas: la ciencia no se construye únicamente a partir de resultados, sino también de las preguntas que permanecen abiertas y de la capacidad de compartir conocimientos con otros. “Poder exponer mi trabajo, recibir tanto interés y compartir ideas que me motivan a seguir creciendo fue una de las partes más lindas de esta experiencia”, señaló. En sus palabras aparece una de las enseñanzas más valiosas del encuentro: investigar también significa aprender a escuchar, revisar ideas y descubrir que el conocimiento siempre puede enriquecerse con nuevas miradas.

Frente a múltiples disciplinas y un mismo horizonte

Las investigaciones presentadas en Porto Alegre muestran que los grandes desafíos contemporáneos difícilmente puedan abordarse desde una única disciplina. La agricultura sustentable necesita de la microbiología y la biotecnología; la comprensión de la salud requiere integrar distintas perspectivas biomédicas; y la seguridad alimentaria puede encontrar nuevas respuestas cuando la ingeniería dialoga con la química y el diseño tecnológico.

En esa diversidad reside una de las mayores fortalezas de la universidad pública: su capacidad para reunir saberes, formar profesionales con pensamiento crítico y sostener espacios donde las ideas pueden convertirse en proyectos de investigación. Pero las Jornadas de Jóvenes Investigadores también dejaron una enseñanza que va más allá de las distinciones. Detrás de cada presentación hubo horas de laboratorio, lecturas, ensayos, resultados inesperados, preguntas sin respuesta y equipos de docentes e investigadores que acompañaron el proceso. Porque la ciencia no suele avanzar mediante descubrimientos aislados, sino a través del trabajo sostenido y colectivo.

En Porto Alegre, las cuatro jóvenes reconocidas fueron protagonistas de una historia que también pertenece a los 43 estudiantes que viajaron para compartir lo que hacen. Una historia que demuestra que el talento académico no aparece por casualidad, necesita oportunidades, formación, acompañamiento y una universidad capaz de abrir sus puertas al conocimiento.

Y quizás allí radique el verdadero valor de estas jornadas. No solamente en los premios que regresan a Tucumán, sino en las nuevas preguntas que cada estudiante se lleva para seguir investigando. Porque cuando la universidad pública impulsa el talento de sus jóvenes, no solo forma profesionales: también contribuye a construir las respuestas que la sociedad necesita para su futuro.

Por Leonela Ruiz / Medios UNT