La historia de “La Diabla”: de la “narcoboda” al traslado a una cárcel de alto riesgo por su perfil violento

Micaela Leguizamón, vinculada a Los Monos, recibió numerosas sanciones disciplinarias en la penitenciaria de Rosario en la que estaba alojada. Las autoridades decidieron sumarla al pabellón de Ezeiza para presas peligrosas
Policiales24 de octubre de 2026WSWS

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Daiana Micaela “La Diabla” Leguizamón no debía estar en esa boda, pero se arriesgó. La novia era su hermana Brisa que, curiosamente, cumplía arresto domiciliario por una causa narco y no tenía autorización judicial para salir. El novio, Esteban Enrique “Pinky” Rocha, había sido procesado en ese mismo expediente.

La celebración se realizó el 29 de enero de 2022 en un lujoso salón de Ibarlucea. Para la ocasión, “La Diabla” lució un vestido negro largo, tacos, una cadena dorada y labios rojos. Aunque solo apareció en una de las fotos que Brenda -su hermana trapera- publicó en Instagram, no pasó desapercibida. Estaba vinculada a Ariel “Guille” Cantero, líder de Los Monos, la banda rosarina responsable de elevar la tasa de homicidios de la ciudad durante más de dos décadas.

El episodio conocido como “la narcoboda” no terminó bien. Al dejar el salón, Iván Maximiliano Giménez y Erica Romero fueron interceptados por sicarios en una camioneta. Los acribillaron. En el auto -un Audi TT- también iba su hija Elena, de apenas 18 meses.

El vestido blanco de Brisa, que corrió a socorrer a las víctimas, se manchó con sangre. Cuando llegó la Policía, no había rastros de “La Diabla”. Su presencia fue casi fantasmagórica.

Su nombre, en cambio, resonó el 11 de septiembre de 2023, cuando agentes de la policía santafesina allanaron la casa de San Nicolás donde cumplía arresto domiciliario. De acuerdo a la causa, a cargo del fiscal Pablo Socca, “La Diabla” actuaba como intermediaria de las comunicaciones entre “Guille” Cantero, preso en Marcos Paz, y sus cómplices para ejecutar extorsiones a un empresario.

El celular oculto en el pañal de un bebé

Los policías llamaron a la línea intervenida para comprobar si el aparato estaba en la casa. El tono del Motorola que, según la investigación, funcionaba como nexo de la organización sonó desde el pañal de un bebé de ocho meses.

En ese momento, “La Diabla” estalló. “Esposame, dale. Llevame a la concha de tu madre. ¿Perdimos qué? ¡Perdimos la verga! ¿Qué te pensas pedazo de gil? ¿Qué te tengo miedo? Ustedes no sirven para nada”, gritó y, según consta en la causa, se abalanzó a los agentes con la intención de arrebatarles el aparato. La esposaron a una silla.

Mientras hacían el inventario y el acta de todos los elementos secuestrados, la mujer logró incorporarse, liberar una de sus manos y tomar una tarjeta SIM que estaba sobre una mesa. Se la tragó.

Luego se burló: “Estaba rico, eh. Ya me lo comí. ¿Venían a buscar eso hijos de puta? Ahora no van a encontrar nada”. Los policías la esposaron a la reja de la cocina. Entonces, desafió y amenazó a los uniformados: “Yo voy a acceder al expediente, voy a averiguar sus datos y van a ver con quién se metieron. La van a pagar, si a ustedes los venden por dos pesos”.

Fue condenada a tres años y medio de prisión efectiva en un juicio abreviado, tras un acuerdo entre la fiscalía y la defensa que aprobó la jueza Silvia Castelli, por extorsión agravada por el uso de arma de fuego en grado de tentativa, en carácter de partícipe necesaria, y destrucción e inutilización de objetos de prueba, resistencia a la autoridad y amenazas simples.

En esa etapa intervino la fiscal Juliana González y los fiscales adjuntos Federico Rébola y César Pierantoni. La jueza Castelli tomó en cuenta que no tenía antecedentes previos aunque “La Diabla” también enfrenta un proceso en su contra en la Justicia federal.

El traslado al Sistema de Alto Riesgo en Ezeiza

El Ministerio de Seguridad Nacional comunicó esta semana que Leguizamón fue incorporada al nuevo Sistema de Alto Riesgo para mujeres en el Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza. El traslado se realizó con máxima seguridad.

Fuentes judiciales indicaron a Infobae que la decisión se tomó tras las reiteradas faltas de conducta de “La Diabla” en la Unidad N°5 de Rosario donde estaba alojada. “Recibió varias sanciones disciplinarias. Es muy violenta y agresiva. Es incontrolable”, indicaron.

En febrero de 2025, por ejemplo, se enfureció cuando un guardia del pabellón N°1 le comunicó que su tiempo en el teléfono había finalizado. La interna de 33 años de un tirón cortó el cable que unía el tubo del aparato de uso común, lo arrancó de la pared y lo lanzó al suelo. Luego, comenzó a insultar al penitenciario. “Hijo de puta, no tenés familia vos, negro de mierda, verdugo, forro, cornudo”, le gritó.

Aunque dio otra versión -dijo que el guardia le faltó el respeto- la encerraron en una “jaula de seguridad” y la sancionaron. Le suspendieron las visitas por 15 días y descendieron tres grados en su registro de conducta. “La Diabla” se negó a firmar la notificación.

Fuente Infobae