“No sabía si gritar o salir corriendo”: el testimonio que destapó las denuncias de abuso sexual contra el ginecólogo en Chaco
WS
Karla Herrán se atendió en julio por primera vez con el ginecólogo Gustavo Osmar Kumiega, en Chaco. La dermatóloga la había derivado para que se hiciera un análisis hormonal, pero como nunca había ido a una consulta de esa especialidad, buscó un médico en Internet y su nombre fue el primero en aparecer. Como tenía buenas reseñas, sacó turno y confió. Sin embargo, en el consultorio la experiencia fue otra.
Y agregó: “Yo ya sé por dónde viene la cosa... ¿Cuántas veces tenés relaciones sexuales por semana?“. Ella, incómoda, le contestó dos o tres veces. ”Es poquísimo. ¿Conocés la palabra ‘pornoco’? Es eso, tenés que tener más relaciones. Hacé la tarea y se te van a ir los granitos", respondió el doctor.
Las preguntas íntimas continuaban y Karla, que no sabía qué hacer, contestaba con vergüenza.
Después, el médico la hizo pasar a otro consultorio para hacerle una ecografía transvaginal. “Yo nunca me había hecho, pensé que era la abdominal, pero me hizo sacar toda la ropa. Mentras me subía a la camilla, decía que le parecía raro que no tuviera tantas relaciones sexuales, y repetía ‘sos muy linda’”, recuerda Karla.
Cuando empezó el estudio, él le mostró en la pantalla que estaba llena de quistes y ella se asustó. “Te salen por lo que te venía diciendo... Tené más relaciones y se te van a ir. Tus hormonas están muy alborotadas, te estás aguantando las ganas y eso te hace mal”, le habría dicho el ginecólogo.

Kumiaga le recetó pastillas anticonceptivas y le recomendó que le pregunte a la inteligencia artificial cómo seguir el tratamiento. Todo lo que sucedió en esa consulta le llamó la atención, pero pensó que era lo normal, y volvió a las dos semanas.
“La verdad es que no quería ir a otro ginecólogo para pasar lo mismo, ya había sido superincómodo y no quería volver a recibir todos esos comentarios. Se suponia que él era el mejor y le creí”, sostuvo la joven y relató: “Me preguntó por arriba cómo había empezado el tratamiento y me hizo hacer otra ecografía. Me apoyaba su codo en la rodilla y se acercaba. Me quedé quieta, inmóvil, pero solo quería que terminara. No quería estar un segundo más ahí”.
El problema fue que el estudio se extendió por demás: “Cuando pensé que había terminado, volvió a meterme el aparato. Me retó porque seguía todo igual y con su otra mano me empezó a tocar la panza, mientras movía fuerte de un lado a otro el transductor. Me quedé muy mal, no sabía si gritar, salir corriendo, llorar”.
Kumiaga le pidió que se pesara y la retó porque no había bajado de peso en esas dos semanas. Karla sugirió que, quizás, la balanza funcionaba mal y el médico, siempre según su testimonio, la cruzó: “Todo en el consultorio anda bien, todo con este doctor anda muy bien”.
Cuando volvieron al escritorio, retomó la conversación y le contó cosas de su vida personal: “Me decía que él dormía desnudo como (Erling) Haaland, que es redeportista y otras cosas más. Me dio más anticonceptivas y me fui”.
Karla fue nuevamente a la dermatóloga y le contó lo que había pasado. La médica le recomendó una especialista que le hizo otra ecografía y confirmó que no tenía ningún quiste.
“Yo creía que estaba todo en mi cabeza, que era un error. Estaba negada. Empecé a tener pesadillas, no dormía y cuando lo verbalicé, confirmé lo que estaba sintiendo, que no estaba equivocada. Era un abuso y me animé, lo denuncié”. Ella fue la primera, la que destapó el horror.
La joven posteó en un blog de Facebook su experiencia y se viralizó. A los pocos días, varias chicas se comunicaron con ella para contarle que habían atravesado situaciones similares. “Hay casos de 2004 y nunca nadie hizo nada”, lamentó.
Herrán cuestionó duramente la investigación: “Le dieron lugar para que borre todo, que elimine pruebas. Pero ojalá que se puedan recuperar todos los chats que borró”.

La causa recayó en la fiscalía 2, encabezada por el equipo de Ana González de Pacce, mientras que la investigación por presunta mala praxis que derivó en la detención está a cargo de Mariana Echarri.
En paralelo, el Equipo Fiscal N° 4 lleva adelante una investigación por presunto abuso sexual a partir de la denuncia de una mujer que en la actualidad vive en Emiratos Árabes Unidos
De acuerdo a lo que indicó, Kumiaga todavía no está citado a declarar, pero espera que todas las denuncias se unifiquen en una misma fiscalía. “Él dijo que no le iba a pasar nada, que era un hombre de mucho poder. Ojalá caiga”, cerró.
Fuente TN

