
Una niña de un año y siete meses evoluciona favorablemente en el Hospital del Niño Jesús luego de una compleja cirugía reconstructiva y un abordaje interdisciplinario. El compromiso de los equipos de salud, el trabajo conjunto de especialistas y el acompañamiento permanente del sistema público fueron fundamentales para superar una situación crítica. El gobernador Osvaldo Jaldo y el ministro de Salud Pública, doctor Luis Medina Ruiz, destacan la capacidad de respuesta de los efectores provinciales y la vocación de sus profesionales.
El 24 de septiembre, un grave episodio puso en riesgo la vida de una niña de apenas un año y siete meses, que sufrió el ataque de un perro pitbull mientras se encontraba en la casa de su abuela. La pequeña ingresó al Hospital del Niño Jesús en estado crítico, con severas lesiones en el rostro, y debió ser intervenida de urgencia. Hoy, después de atravesar días difíciles, múltiples cuidados y una compleja intervención quirúrgica, su evolución es favorable y continúa su recuperación en una sala de internación común.
Detrás de esta mejoría hay un equipo de profesionales que actuó con rapidez, conocimiento y una profunda vocación de servicio. La atención inmediata en la guardia, la estabilización de la paciente, el trabajo de los cirujanos y el seguimiento de distintas especialidades permitieron superar la etapa más crítica y avanzar hacia una nueva instancia, centrada en la rehabilitación y en la recuperación de sus funciones.
El ministro de Salud Pública, doctor Luis Medina Ruiz, puso en valor la respuesta del establecimiento pediátrico y la capacidad de los efectores provinciales para actuar frente a emergencias de extrema complejidad. “La nena está mucho mejor, está fuera de peligro prácticamente, está pasando a sala”, señaló, al destacar la preparación de los equipos para intervenir ante situaciones en las que cada minuto resulta determinante.
En ese sentido, remarcó que la política sanitaria impulsada por el gobernador Osvaldo Jaldo prioriza la cercanía con la comunidad y la capacidad de respuesta ante las necesidades de la población. “Nuestras guardias están preparadas, tenemos todas las capacidades, tenemos los insumos, y lo más importante son los recursos humanos, muy bien capacitados y con mucha vocación de servicio”, expresó.
Una intervención decisiva
La directora del Hospital del Niño Jesús, doctora Inés Gramajo, recordó la gravedad con la que llegó la pequeña y destacó la actuación coordinada de los profesionales desde el primer momento. “Ha llegado a nuestra guardia, la atendió inmediatamente el cirujano general, el doctor Gerardo Boscarino, y luego pasó a terapia intensiva con respirador, en estado grave y con pronóstico reservado”, relató.
Ante la complejidad de las lesiones, fue necesario organizar una intervención quirúrgica de urgencia con especialistas de distintas áreas. Gramajo resaltó especialmente el compromiso de los doctores Martín Sánchez, cirujano plástico, y Martín Hilal, cirujano maxilofacial, quienes acudieron al hospital pese a no encontrarse de guardia y a tratarse de un día feriado. “Eran dos cirujanos que no estaban trabajando y no tuvieron ningún inconveniente en venir y pasar horas en el quirófano para lograr la reconstrucción”, subrayó.
La directora también destacó que la paciente atravesó distintas etapas de cuidados intensivos e intermedios hasta alcanzar la estabilidad que hoy permite continuar el tratamiento en una sala de clínica. Si bien todavía quedan desafíos vinculados con la rehabilitación y la recuperación de la función ocular, el hecho de que esté fuera de peligro representa un avance fundamental. “Es una nena de un año y siete meses que tiene toda una expectativa de vida”, sostuvo, al expresar la importancia de acompañarla con todos los recursos disponibles para alcanzar la mejor recuperación posible.
Asimismo, agradeció el respaldo del ministro de Salud Pública y del Gobierno provincial, y valoró que la salud pública sea una prioridad de la gestión del gobernador Osvaldo Jaldo. En ese marco, consideró que la respuesta brindada refleja el compromiso institucional con los niños y sus familias, especialmente en circunstancias que requieren una atención altamente especializada.
Reconstruir para recuperar
El doctor Martín Sánchez, jefe de la Unidad de Plástica de la Sala 11 del Hospital del Niño Jesús, explicó que el equipo fue convocado durante la tarde del 24 de septiembre, ante un traumatismo facial de extrema gravedad.
La pequeña presentaba múltiples lesiones y desplazamientos de los tejidos blandos del rostro, además de un compromiso importante de la región orbitaria izquierda, que afectaba la posición del párpado. La prioridad fue reparar las estructuras dañadas y proteger zonas esenciales, entre ellas el ojo y las glándulas ubicadas en las mejillas. “Se realizó una cirugía reparadora en toda la cara, tanto de la parte derecha como de la parte izquierda, y una blefaroplastia con reposición de la estructura del párpado”, detalló.
El procedimiento demandó aproximadamente tres horas y media de trabajo minucioso. La intervención se desarrolló de manera interdisciplinaria junto con el doctor Martín Hilal, debido a que las lesiones también comprometían estructuras óseas del rostro.
Sánchez valoró la evolución posterior y señaló que, superada la instancia quirúrgica más urgente, el tratamiento se concentra en el manejo clínico y en la rehabilitación neurosensorial de la cara.
El trabajo en equipo, clave para la recuperación
Por su parte, el doctor Martín Hilal, jefe del Servicio de Odontología y cirujano maxilofacial, destacó la importancia de la atención inicial brindada por el equipo de emergencia. “Es muy importante valorar el trabajo que realizó el servicio de emergencia. Quienes reciben al paciente lo estabilizan, aseguran la vía aérea, y eso a nosotros nos permite trabajar con mayor seguridad”, explicó.
Además de la reconstrucción de los tejidos blandos, la niña presentaba fracturas del complejo órbito-malar izquierdo y del maxilar inferior en ambos lados, lesiones que fueron tratadas mediante procedimientos de reducción y contención.
El especialista consideró que la evolución es alentadora y que el hospital cuenta con los profesionales necesarios para acompañar las próximas etapas. La rehabilitación, la kinesiología y el seguimiento clínico serán fundamentales para favorecer la recuperación y atender las posibles secuelas. “Creemos que el pronóstico es muy bueno”, afirmó, con confianza en la capacidad del equipo interdisciplinario para continuar asistiendo a la pequeña.
Una nueva etapa de cuidados
Actualmente, la niña permanece en la Sala de Clínica 7, a cargo del doctor José Lozano Muñoz, quien explicó que se encuentra clínicamente estable, sin fiebre y con buena evolución. “Está ya en recuperación del aspecto quirúrgico y en tratamiento multidisciplinario, sobre todo para la rehabilitación y la parte nutricional”, indicó.
Por el momento, recibe alimentación por sonda y el equipo evalúa su progresiva tolerancia a la vía oral. También se trabaja en la rehabilitación motora y fonoaudiológica, con seguimiento neurológico y controles especializados para determinar las necesidades que surjan durante su recuperación.
Lozano Muñoz explicó que su función consiste en coordinar el soporte clínico y el seguimiento de las distintas áreas que acompañarán a la paciente en esta nueva etapa. La evolución permitirá evaluar las posibles secuelas y ajustar las intervenciones necesarias para favorecer su desarrollo.
La atención, por lo tanto, no termina con la cirugía ni con la salida de terapia intensiva. El proceso requiere continuidad, controles y un abordaje integral que contemple tanto la recuperación física como las necesidades nutricionales y funcionales de una niña que todavía tiene una larga vida por delante.
El agradecimiento de una abuela
En medio de este proceso, la voz de la abuela de la pequeña resume la dimensión humana de una historia atravesada por el miedo, la esperanza y el agradecimiento.
Conmovida por la mejoría de su nieta, expresó su reconocimiento a quienes participaron de la atención y acompañaron a la familia durante los momentos más difíciles. “Un milagro de mi bebé, está hermosa y gracias a los médicos, al Ministerio, a todos, que se portaron re bien, le salvaron la vida a mi gordi”, manifestó emocionada.
Para ella, volver a verla sonreír y comprobar que está de buen ánimo representa una oportunidad que parecía lejana cuando la niña luchaba por su vida. “Una nueva oportunidad, no sé, un nuevo aprendizaje, una experiencia nueva, un milagro de Dios”, expresó, al compartir también su fe y la esperanza que la sostuvieron durante la internación.
La abuela contó que todavía deberán esperar y tener paciencia antes de regresar a casa, donde espera continuar cuidándola y acompañando cada avance. Al hablar de la fuerza que necesitó para atravesar esta experiencia, fue contundente: “Es ella la que me da fuerza”.
El compromiso de la salud pública
La evolución favorable de la pequeña refleja el valor de una atención sanitaria que articula recursos, conocimientos y compromiso humano para responder ante situaciones de máxima complejidad. Desde el personal de emergencia hasta los equipos quirúrgicos, clínicos y de rehabilitación, cada intervención forma parte de un proceso que continúa más allá de la urgencia inicial.
En línea con las políticas sanitarias del Gobierno de Tucumán, encabezado por Osvaldo Jaldo, y el trabajo del Ministerio de Salud Pública conducido por el doctor Luis Medina Ruiz, el Hospital del Niño Jesús reafirma su papel fundamental en la atención pediátrica especializada.
La historia de esta niña todavía tiene un camino de recuperación por delante. Sin embargo, haber superado el riesgo de vida, volver a sonreír y comenzar una nueva etapa de cuidados representa una noticia alentadora para su familia y para todos los profesionales que trabajaron para darle una nueva oportunidad.


