Tucumán: pidieron dos años de prisión efectiva para dos policías acusados de golpear a dos jóvenes esposados
Policiales01 de octubre de 2026
WS
La Unidad Especializada de Delitos Complejos solicitó además cuatro años de inhabilitación especial para el comisario Julio Ernesto Campero y el motorista Facundo Manuel Ruiz, acusados como coautores por un hecho ocurrido en 2022.
En el marco del juicio por el delito de vejaciones, la Fiscalía realizó este jueves 1 de octubre su alegato final y solicitó una pena de dos años de prisión efectiva y cuatro años de inhabilitación especial para el comisario Julio Ernesto Campero y el motorista Facundo Manuel Ruiz. Ambos están acusados como coautores por un hecho ocurrido el 15 de agosto de 2022, en la Dirección de Distritos Urbanos de la Policía de Tucumán.
Según la acusación, dos hermanos, que en ese momento tenían 18 y 24 años, habían sido aprehendidos alrededor de las 5.30 en la intersección de las calles Suipacha y Santiago del Estero, en el marco de un procedimiento por atentado y resistencia a la autoridad, en cercanías del club Alemán. Luego fueron trasladados a la dependencia ubicada en calle Maipú, entre Santiago y San Juan.
De acuerdo con la teoría del caso expuesta durante el debate, cerca de las 6 ambos fueron ingresados a una habitación de la dependencia mientras permanecían privados de su libertad y esposados. Allí, según la acusación, habrían sido agredidos físicamente por Campero, quien en ese momento era subcomisario, y Ruiz, personal transitorio policial. La Fiscalía sostiene que recibieron golpes de puño y patadas que les provocaron distintas lesiones.
La auxiliar de fiscal Brenda Deroy, acompañada por la titular de la Unidad Especializada de Delitos Complejos, Mariana Rivadeneira, y miembros del equipo fiscal, estuvo a cargo del alegato de clausura.
Durante su exposición, Deroy cuestionó que las lesiones no hubieran quedado registradas al momento del ingreso de los jóvenes a la dependencia y planteó interrogantes sobre lo ocurrido posteriormente en la habitación de requisa.
“Sin que pudieran defenderse, les ajustaron cuentas y les provocaron las lesiones que nadie vio cuando entraron y que todos vieron cuando salieron”, sostuvo la auxiliar de fiscal.
También hizo referencia al accionar de los efectivos y al lugar donde, según la acusación, ocurrieron las agresiones. “Estamos en un juicio contra dos hombres que han deshonrado a la institución policial. Hoy le toca a la Justicia decir basta de creer que lo que pasa en el fondo de una base no sale nunca de ahí”, manifestó Deroy.
Las lesiones señaladas por la Fiscalía
Durante el alegato, la representante del Ministerio Fiscal se refirió también a las conclusiones del informe elaborado por el médico forense.
Según expuso, uno de los hermanos presentaba una herida contusa de tres centímetros en la cabeza, un hematoma en la oreja, una herida en el labio, una pieza dental fracturada que posteriormente fue restaurada y hematomas en un brazo, la ingle y una pierna.
La auxiliar de fiscal destacó que, de acuerdo con lo explicado por el médico, una herida de esas características en la cabeza produce un sangrado importante y no pasaría inadvertida al momento de producirse. También señaló que las lesiones distribuidas en distintas partes del cuerpo difícilmente podrían atribuirse a una sola caída.
Asimismo, sostuvo que las lesiones de ambos hermanos se produjeron prácticamente de manera simultánea, en un lapso breve.
El agravante señalado por la Fiscalía
Otro de los puntos planteados durante el alegato fue la condición de funcionarios públicos de los acusados y el lugar donde, según la acusación, ocurrieron las agresiones.
“Piñas y patadas con borceguíes contra hombres esposados. Una cabeza abierta, un diente partido y dos jóvenes, uno de 18 años, que salieron de una base policial con miedo a la policía. Y los autores eran quienes tenían el deber de cuidarlos”, afirmó Deroy.
La representante del Ministerio Fiscal también hizo referencia a una situación ocurrida durante el proceso, al señalar que uno de los acusados habría buscado a un testigo de menor jerarquía para conocer qué recordaba sobre los hechos.
En función de estos argumentos, la Fiscalía sostuvo su pedido de dos años de prisión efectiva y cuatro años de inhabilitación especial para ambos imputados.
Tras el alegato fiscal, fue el turno de las defensas, que solicitaron la absolución de los acusados.
Finalmente, el juez Bernardo L'erario Babot pasó a un cuarto intermedio. Las palabras finales de las partes tendrán lugar este viernes, cuando continuará el juicio.

