Tras un trasplante de médula, Rodolfo recibió el alta y regresó a Famaillá: “Mamá, tengo que seguir adelante”

Rodolfo Del Pero, de 38 años y oriundo de Famaillá, fue diagnosticado con linfoma no Hodgkin y atravesó un complejo proceso de tratamiento. Hoy recibió el alta y regresó a su hogar, su mamá destacó el acompañamiento del equipo de salud y la fortaleza de su hijo.
Sociedad02 de septiembre de 2026WSWS

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Después de atravesar meses de incertidumbre, dolor y esperanza, Rodolfo Del Pero, de 38 años, oriundo de Famaillá y diagnosticado con linfoma no Hodgkin, recibió el alta médica y pudo regresar a su casa junto a su familia.

La emoción de este momento fue especialmente significativa para su mamá, María del Carmen Patt, quien durante todo el proceso acompañó a su hijo y destacó, con profundo agradecimiento, la atención recibida por parte de los profesionales de la institución.

“Creía que no iba a tener fuerza, pero le doy gracias a Dios que tenemos la oportunidad de contar con este hospital y tenerlo con nosotros, cuidado tan bien por las doctoras y los médicos le han brindado todo lo que necesitó”, expresó emocionada.

El proceso llegó en un momento particularmente difícil para la familia. Poco tiempo antes habían perdido al papá de Rodolfo, con quien él tenía un vínculo muy cercano. Según relató María del Carmen, su hijo había priorizado acompañar y cuidar a su padre, aun cuando ya comenzaba a atravesar sus propios problemas de salud.

“Habíamos perdido al papá hacía muy poquito tiempo y él ya estaba con todos los síntomas, pero por cuidar a su papá se descuidó él. Hemos pasado un dolor muy grande porque era muy apegado a él. Y recibir después la noticia de todo esto fue realmente terrible”, recordó.

Sin embargo, frente a la enfermedad, Rodolfo mostró desde el comienzo una enorme fortaleza que, según su mamá, terminó convirtiéndose también en un sostén para toda la familia.

“Él ha tenido desde el primer momento una fortaleza tremenda. Me decía: ‘Mamá, Dios me ha mandado esto y tengo que seguir adelante’. Él me daba fuerzas a mí, a su esposa y a su hijo”, contó.

Durante su internación, el acompañamiento familiar continuó a través de videollamadas. Sus hijos también vivieron con mucha emoción la distancia y esperaron el momento de volver a tenerlo en casa. “Los hijos lo han extrañado muchísimo, el más chiquito lloraba y nosotros tratábamos de juntarnos y recordar que había que esperar a que pasara este período tremendo”, relató.

Ese momento tan esperado llegó. Rodolfo recibió el alta luego del trasplante número 46 y pudo regresar a su hogar, aunque con los cuidados y controles correspondientes a esta nueva etapa.

Por su parte, Rodolfo comentó: “Fue muy difícil porque venía complicado con una historia familiar trágica. Tenía muy enfermo a mi papá y, a los tres meses de que falleció, me dieron el diagnóstico a mí de que tenía cáncer”, recordó.

Rodolfo había comenzado su tratamiento en el sector privado, pero tiempo después, gracias a la doctora Flavia Figueroa, conoció la posibilidad de continuar su atención en el sistema público y acceder allí al trasplante que necesitaba.

“Yo no conocía esta posibilidad, la doctora me dijo que confiara y, obviamente, si uno va a un médico, ya sea porque te duele la cabeza o porque tenés cáncer, es porque confiás en esa persona, yo me acerqué y le hice caso”, relató.

Durante aproximadamente dos meses y medio atravesó los estudios y procedimientos necesarios antes de llegar al trasplante. Luego comenzó una etapa de aislamiento que, entre la preparación y el procedimiento, se extendió durante varias semanas.

“Del trasplante propiamente dicho se cuenta el día cero y después se empieza a contar hacia adelante, pero antes son otros 14 días. Hoy llevo 28, 29 días aislado”, explicó.

Ahora, mientras espera el momento de regresar a su casa, Rodolfo asegura que una de las cosas que más lo impactó durante este proceso fue el acompañamiento recibido por parte de todo el personal.

“Para una persona que nunca se enfermó con tanta gravedad, es impresionante ver el trabajo de este equipo”, destacó.

Su agradecimiento no se limita a los profesionales médicos. Rodolfo quiso reconocer a cada una de las personas que, desde su lugar, contribuyeron a que su estadía fuera más llevadera. “Desde los chicos de limpieza, que están hasta en el mínimo detalle todo el tiempo, hasta los enfermeros. Ellos saben que están tratando con personas que la están pasando mal y que no están acá por gusto. Se nota la predisposición para que, cuando uno la está pasando mal, la pase lo menos posible”, afirmó.También destacó especialmente a las profesionales que estuvieron a cargo de su atención y al personal administrativo. “No hay nada más que decir de las doctoras porque en su mayoría fueron mujeres. Desde Julieta, la secretaria, que es una chica que resuelve, que es proactiva y te da soluciones todo el tiempo, hasta la jefa, la doctora Flavia, hay un equipo para sacarse el sombrero”, expresó.

Para Rodolfo, el trasplante significó no solamente una posibilidad concreta de superar su enfermedad, sino también descubrir un sistema de atención al que antes no sabía que podía acceder. Por eso, al mirar hacia atrás y recordar todo lo vivido, elige quedarse con el agradecimiento y con un mensaje de esperanza para quienes atraviesan situaciones similares.

El ministro de Salud Pública, doctor Luis Medina Ruiz, destacó la importancia de este nuevo alta y el trabajo que se desarrolla en la Unidad Pública de Trasplante del Hospital Néstor Kirchner. “Con mucho orgullo en la provincia de Tucumán estamos dando de alta a otro paciente con una enfermedad grave, un linfoma no Hodgkin, que requirió quimioterapia intensiva y un trasplante de médula ósea. Hoy Rodolfo se está yendo a su casa con su familia, contento luego de recibir una atención de calidad y excelencia”, señaló.

El funcionario remarcó además que el procedimiento requiere un abordaje altamente especializado y condiciones de seguridad específicas para proteger a los pacientes durante el tratamiento. “No solamente se trata de una atención desde el punto de vista técnico, sino también humano. Son pacientes que requieren previamente un tratamiento en el que se eliminan todas las defensas, las buenas y las malas, y eso pone en riesgo su vida. Y acá en Tucumán se puede hacer”, explicó.

En este sentido, Medina Ruiz destacó que Rodolfo representa el paciente número 46 trasplantado en esta unidad pública, y señaló el crecimiento sostenido de la capacidad de atención. “El gobernador Osvaldo Jaldo nos pide todos los días estar atentos y asistir a los pacientes independientemente de dónde vivan. Este paciente es de Famaillá y, a través de la red de servicios, pudo recibir respuesta en un efector público. Esto permite que los tucumanos no tengan que trasladarse a Buenos Aires para acceder a un tratamiento de máxima calidad”, afirmó. Finalmente, agradeció especialmente al equipo que acompaña a los pacientes y destacó el compromiso de todos los trabajadores que hacen posible brindar una atención de excelencia.