Alberdi: Camila enfrentó un cáncer de mama y hoy volvió a trabajar como enfermera
WS
A los 30 años, Camila Rivera, enfermera del Hospital Juan Bautista Alberdi, atravesó uno de los momentos más difíciles de su vida. El año pasado fue diagnosticada con cáncer de mama y debió iniciar un complejo proceso de tratamiento que incluyó quimioterapia, radioterapia y una mastectomía.
Hoy, después de atravesar esa etapa, volvió a trabajar y continúa con sus controles médicos. Con emoción, recuerda el acompañamiento que recibió durante todo el proceso y destaca especialmente la posibilidad de realizar su tratamiento en el Hospital Italiano de Buenos Aires.
“Desde el año pasado me habían diagnosticado cáncer de mama. Fue por abril y le escribí al ministro de Salud porque necesitaba que me ayudara con la autorización para que mi obra social cubriera mi atención en el Hospital Italiano de Buenos Aires. Él desde el día uno se ofreció a ayudarme”, relató.
Según contó Camila, en ese momento atravesaba una situación de extrema preocupación por su salud. “En ese entonces a mí me daban tres meses de vida y él y todo su equipo me ayudaron. Yo pude hacer mi tratamiento en el Hospital Italiano”, recordó.
Durante su tratamiento realizó distintas etapas terapéuticas. “Hice quimioterapia, radioterapia, cirugía, mastectomía, todo. Todo ese proceso lo pasé gracias también a esta gran ayuda, de poder ser atendida en ese hospital”, explicó.
Después de meses de tratamiento y recuperación, hace dos semanas Camila pudo regresar a su lugar de trabajo en el Hospital de Alberdi. “Gracias a Dios, ya está todo bien, todo superado. Mi vida hoy está de diez, de diez”, expresó con una sonrisa.
Aunque concluyó una etapa fundamental del tratamiento, continúa realizando los controles médicos correspondientes. También destacó que mantiene el acompañamiento de las autoridades y de los equipos de salud durante esta etapa.
“Sigo los controles y hasta el día de hoy él también está a disposición. Está el señor gobernador y todo su equipo ayudándome en este proceso, pero ya estamos en la etapa final”, contó.
Un agradecimiento que tenía pendiente
Durante la visita de las autoridades al Hospital de Alberdi, Camila tuvo la oportunidad de encontrarse personalmente con el ministro de Salud Pública, doctor Luis Medina Ruiz, y expresarle su agradecimiento.
Para ella, se trataba de un momento especial que tenía pendiente desde que comenzó su recuperación. “Era algo pendiente. Hace poquito también tuve la oportunidad de agradecerle al señor gobernador personalmente y decirle que son ángeles que Dios puso en mi camino para que me puedan ayudar en esto. Estoy muy agradecida”, manifestó.
Camila reconoce especialmente el acompañamiento recibido durante un momento en el que necesitaba respuestas y contención para poder continuar con su tratamiento.
“Yo sé que Dios también es el que me pone a ellos, prepara todo para que yo me cruce con ellos personalmente, porque era algo que tenía pendiente de hacerlo. Y bueno, hoy lo tengo acá y le pude agradecer”, expresó emocionada.
Durante todo el proceso, su familia tuvo un papel fundamental. Camila es mamá de un adolescente de 15 años y cuenta además con el acompañamiento de su madre, quien también es enfermera del Hospital de Alberdi, su pareja y su hermano.
“Todos felices. Mi familia, mi mamá y mi hijo, están eternamente agradecida a ellos y a todo el sistema que nos ayudó”, señaló.
Hoy, mientras continúa con sus controles, Camila mira hacia adelante y busca transmitir un mensaje de esperanza a otras mujeres que atraviesan un diagnóstico similar.
“Que tengan fe, mucha fe, que pidan a Dios, porque Él es el que nos pone a las personas correctas en el momento indicado. A mí me pasó eso. Le pedí a Dios ayuda y puso al señor ministro y al señor gobernador para que me ayudaran en todo este proceso”, sostuvo.
Desde su propia experiencia, remarcó la importancia de mantener la tranquilidad y la esperanza: “Tienen que tener tranquilidad y mucha fe. Esto sí se pasa y hay que seguir”.
Su historia refleja no solo el desafío que implica atravesar un diagnóstico de cáncer de mama a una edad temprana, sino también la importancia del acompañamiento familiar, médico e institucional durante todo el proceso de atención.
A sus 30 años, Camila volvió a ponerse su ambo, regresó al Hospital de Alberdi y continúa con sus controles. Su recuperación le permitió retomar su vida cotidiana y, desde ese lugar, transmitir un mensaje de esperanza a otras mujeres: seguir adelante, confiar y no perder la fe.

