Femicidio de Agostina Vega: detuvieron a los inquilinos de Barrelier tras una pericia clave

La pareja sospechosa quedó acusada luego de que en la investigación se determinara que desde su vivienda en la planta alta se escuchaba lo que ocurría la noche del crimen
 
Policiales07 de agosto de 2026WSWS

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La investigación por el femicidio de Agostina Vega en la ciudad de Córdoba tiene dos nuevos detenidos. Se trata de Matías Jesús Córdoba y su pareja Eugenia Ludmila Ascarruz, inquilinos de Claudio Barrelier. Están acusados de encubrimiento agravado.

La pareja alquilaba la planta alta de la misma vivienda donde ocurrió el crimen y, de acuerdo con la acusación, permaneció allí durante toda la noche en que la adolescente fue asesinada.

Una pericia acústica realizada el miércoles pasado resultó central para los investigadores. El abogado Carlos Nayi, representante de la familia materna de la víctima, contó a Infobae que el estudio se llevó a cabo en la casa de Juan del Campillo 878, en barrio Cofico, entre las 00:30 y las 2 de la madrugada, horario similar al del crimen.

Durante la prueba, se hizo sonar la canción “No Se Ve / Chingon”, un enganchado de cuarteto interpretado por la banda DesaKTa2, a diferentes volúmenes y en distintos ambientes de la casa.

El resultado demostró que desde el sector donde estaban Córdoba y Ascarruz se escuchaba con claridad lo que ocurría en la habitación donde atacaron a la adolescente.

Por otro lado, las cámaras de seguridad incorporadas al expediente encabezado por el fiscal Raúl Garzón establecieron que Agostina ingresó al domicilio a las 22:55 del 23 de mayo.

Nueve minutos después, a las 23:04, los que ingresaron fueron Córdoba y Ascarruz. Estuvieron en el lugar durante nueve horas y cincuenta minutos, contaron las fuentes consultadas.

La autopsia determinó que la víctima murió alrededor de la una de la madrugada del 24 de mayo, es decir, mientras la pareja sospechosa permanecía en la vivienda.

Ambos habían declarado como testigos, pero las pruebas reunidas en la causa llevaron a su detención ayer.

Hasta el momento, el caso tiene seis imputados.

Barrelier permanece detenido con prisión preventiva, acusado de homicidio triplemente calificado por alevosía, criminis causa y por haber cometido el hecho en un contexto de violencia de género.

También recibieron la prisión preventiva Osvaldo Fassetta y Soledad Andreani: ambos enfrentan cargos por encubrimiento agravado.

Según la acusación, Fassetta actuó como nexo entre Barrelier y el exterior durante las primeras horas de la búsqueda de Agostina, mientras que Andreani le facilitó el Ford Ka negro que, para la fiscalía, fue utilizado para trasladar los restos de la adolescente hasta un descampado del barrio Ampliación Ferreyra.

La imputada restante es Marianela Palmero, pareja de Barrelier. Fue detenida a fines de junio por el mismo delito de encubrimiento agravado, aunque es la única de los acusados cuya situación procesal todavía no fue definida, ya que el fiscal Garzón aún no resolvió si le dictará la prisión preventiva.

Nayi agregó que la fiscalía no descarta nuevas imputaciones en la investigación.

En ese sentido, Fernanda Alaniz, una de las representantes legales del padre de Agostina, Gabriel Vega, pidió esta semana los arrestos de Viviana, madre del femicida, y de una de las hermanas de Barrelier. También había solicitado las detenciones de Córdoba y Ascarruz.

Según explicó la letrada, la solicitud se basa en “los ingresos y egresos a la propiedad luego del crimen de Agostina y antes del allanamiento”. A su criterio, estas personas “ayudaron a limpiar la escena del crimen” y colaboraron para eliminar rastros que podían resultar determinantes para la investigación.

Alaniz sostuvo además que los inquilinos tenían llave de la vivienda y que todos se encontraban allí durante las horas posteriores al femicidio. “El único lugar para entrar o salir era donde se cometió el crimen”, afirmó.

Uno de los puntos centrales del planteo es el baño de la vivienda. Allí, durante las primeras pericias, los investigadores detectaron mediante pruebas con Luminol rastros de sangre que no eran visibles a simple vista y que, según la acusación, habían sido eliminados tras una limpieza.

“¿Quién limpió tan bien el baño? Si toda la casa era una mugre”, planteó Alaniz. Para la querella, resulta imposible que quienes convivían en el inmueble no hubieran advertido lo ocurrido en ese ambiente durante los días posteriores al crimen.

Fuente Infobae