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Política

“Soy, fui y seré peronista”, afirmó Domingo Amaya

El secretario de Viviendas de la Nación defendió las políticas que instrumenta Mauricio Macri. Indicó que, si se hubiera sentido incómodo en el cargo, hubiese renunciado.

“Soy, fui y seré peronista”, afirmó Domingo Amaya

“Soy, fui y seré peronista”. El autor de esa afirmación es tucumano, aunque tiene su oficina en Buenos Aires. Ha colocado ahí dentro una foto de Perón y de Evita. Y dice que ha puesto, también, una tercera imagen: la del presidente, Mauricio Macri. “Cuando hablo de peronismo -prosigue-, me refiero al bien entendido, al de la justicia social”. Domingo Amaya, secretario de Vivienda y Hábitat de la Nación, estuvo ayer en esta provincia para presidir la entrega de unas 50 viviendas del programa ProCreAr, en Yerba Buena.

Una carpa; masas; café y bebidas frescas sirvieron para acoger a las familias a las que les entregaron sus llaves y a los políticos que encabezaron el acto. En su discurso, Amaya no dejó pasar la ocasión de enrostrarle algunas cosas al gobierno de Juan Manzur. Dijo que Tucumán no presenta proyectos ante la Nación. “Aquí se necesitan unas 3.000 viviendas. Apenas se está haciendo la mitad. No quieren empezar las obras. Las demoran. Tenemos que pensar en las nuevas generaciones; no en las elecciones”, declaró.

– ¿Se siente cómodo dentro de la estructura del macrismo? -se le pregunta, al cabo de su comparecencia pública.

– Macri es una persona con una mirada amplia. No se circunscribe a un color político; él suma voluntades. Además, sino me sintiese cómodo, me habría ido.

– ¿Habrá un relanzamiento de Cambiemos en Tucumán?

– Me parece que no hace falta lanzar nada. Cambiemos se encuentra consolidado y firme en la provincia. Los dirigentes que integramos este espacio debemos seguir trabajando; aún no estamos en tiempos de comicios.

– Defina con una palabra su relación con el diputado José Cano.

– Normal. Bien.

– ¿Y con Germán Alfaro, intendente de la capital? (Tras las elecciones de agosto de 2015, hubo varios episodios que dejaron entrever un cambio en el vínculo con sus otrora socios políticos).

– Normal, también.

– ¿Se presentará como candidato en 2019? ¿Acompañaría a Cano, otra vez?

– Solo yo conozco esa respuesta. No voy a hacerme candidato a nada, todavía. En política, los tiempos son una eternidad. Mi abuela me decía que, primero, hay que llegar vivo.

– Se oyen rumores sobre el nombre del ex ministro Alfonso Prat Gay, como probable postulante a esta gobernación.

– Alfonso quiere participar de la política en Tucumán. Eso dicen. Bienvenido sea. Ninguna provincia está alambrada ni tiene dueño.

– Desde el oficialismo local han cuestionado, en reiteradas ocasiones, la veracidad y los alcances del Plan Belgrano. ¿Qué puede postular en su defensa?

– Desafío a los funcionarios a un debate público para mostrarles lo que hicimos. Y lo que ellos no nos han dejado hacer. Me gustaría que el gobernador Juan Manzur explique, por ejemplo, por qué frenó las obras de más de 1.000 viviendas que habían sido licitadas. Lo de ellos es mezquindad. Tienen una mirada muy corta.

– En el imaginario popular, suelen oirse frases como: ‘¡para qué me voy a inscribir en el sorteo de esas casas, si hay acomodo!’. ¿Qué se ha hecho desde la Secretaría de Vivienda para garantizar la transparencia de las adjudicaciones?

– Nuestra intención es evitar la discrecionalidad en el uso de los recursos públicos. Los fondos para la construcción son provistos, en su mayoría, por la Nación. Por ello, el Gobierno creó un registro que deberán usar los distritos que reciban dineros nacionales.

Según datos de la Secretaría de Vivienda de la Nación, en Tucumán se necesitan 50.207 viviendas. De ese total, 3.584 figuran en construcción y unas 300 aparecen como terminadas. A comienzos de enero, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y Amaya firmaron una resolución que invita a las provincias a sumarse a un registro único de viviendas sociales. La propuesta no es obligatoria. Pero sí será necesaria para que los Institutos Provinciales de la Vivienda (IPV) reciban fondos de la gestión de Macri.

Los gobernadores mantendrán su autonomía al momento de definir con qué empresa construir. “En los últimos años, las provincias y los municipios les dieron casas a personas a las que no les correspondía, o porque podían pagar un crédito o porque ya tenían propiedades. Por eso, entre otras razones, crecieron los asentamientos precarios”, razona Amaya. A decir suyo, esas barriadas pasaron, en las últimas dos décadas, de 2.500 a 6.300. Las inconsistencias -según él- deberían desaparecer con la inauguración del nuevo registro. “Queremos que haya transparencia para que la gente se inscriba con tranquilidad y como corresponde”, añade.

La vivienda social apunta a sectores desfavorecidos. Se necesitan dos salarios mínimos por mes y por grupo familiar para acceder. Quienes cuentan con sueldos de más de dos y hasta cuatro salarios mínimos, pueden ingresar a un crédito ProCreAr. Del acto de ayer participaron el correntino Carlos Vignolo -quien sucedió a Cano al frente del Plan Belgrano-; Iván Kerr -subsecretario de Vivienda y presidente de ProCreAr-; el tucumano José Ascárate -subsecretario de Infraestructura del Plan Belgrano-; los diputados Cano y Beatriz Avila; el intendente Mariano Campero, y el legislador Silvio Bellomio.

Fuente La Gaceta