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“Me salvé de milagro; si daba un paso más, me caían todos los ladrillos encima; casi muero”

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San Miguel de Tucumán.- Camina muy lento. En su rostro se advierte el malestar que siente con cada paso que da. Yaqueline Alejandra Martínez, una de las sobrevivientes de la tragedia del ex cine Parravicini en la capital tucumana, cuenta que está muy adolorida y que le cuesta sobreponerse a la tragedia.

La joven de 25 años trabaja en una florería ubicada junto a la edificación que en la noche del miércoles se desplomó, dejando un saldo de tres víctimas fatales. “Me salvé de milagro. Si daba un paso más fuera del local, me caían todos los ladrillos encima, casi muero”, asegura. Yaqueline vive junto a su familia en el barrio Lola Mora. Cuenta que en medio de la conmoción, su principal preocupación era comunicarse con su madre para que no se preocupara. “Es lo único en lo que pensás en ese momento, en las personas que más te importan”, confiesa.

“No podía llamarla porque justamente ese día yo tenía su teléfono celular. Lo había llevado al trabajo porque le iba a comprar una batería nueva, porque le venía fallando”, cuenta.

La tarde había comenzado mal para la joven. Mientras se encontraba en la florería, en un descuido, desconocidos le robaron su bolso. “Tenía $ 15.000 para comprar materiales de construcción, porque estoy haciendo arreglos en la casa”, se lamenta.

Cuando el ex Parravicini se derrumbó, la muchacha estaba a punto de dirigirse a la comisaría 1ª. “Minutos antes unas mecheras me había robado el bolso. Estaba guardando las plantas. Mi jefe me había dicho que cerrara el local y fuera a hacer la denuncia”, señala.

Yaqueline dice que cuando estaba saliendo, sintió una explosión y después un golpe en la cabeza. En un instante la escena cambió. Se volvió dramática.

“Cuando me doy la vuelta para hablar con mi jefe, sentí unos cascotes en la espalda. Y luego un estallido. Salí corriendo para escapar del lugar. No sabía qué pasaba. Me resbalé y me golpee la cabeza. Por unos segundos perdí el conocimiento. Pensaba que se había derrumbado nuestro local. Cuando recuperé el conocimiento entré al negocio. Ya no había luz. Me faltaba el aire del miedo”, recuerda.

Los restos de la mampostería que se desprendió destrozaron la vidriera de la florería. Algunas personas aprovecharon la situación para apoderarse de la mercadería que estaba en exhibición.

“Una película de guerra”

“Vi que una señora se llevaba unas plantas. Intenté guardar lo que pude”, comenta. En ese momento llegó la Policía. “Los policías nos pidieron que saliéramos porque estábamos en riesgo. Sólo recuerdo gente gritando y el polvo en todas partes. Por el golpe, no lograba entender nada. Parecía una película de guerra, cuando ves que todo se destruye. Estaba shockeada”, asegura.

Luego, la sobreviviente fue llevaba en una ambulancia del 107 hasta el hospital Centro de Salud, donde recibió las primeras curaciones. Yaqueline dice que, a pesar del dolor, lo único que quería era ver a su madre. Cuenta que intuía que la mujer pensaba que ella era una de las víctimas de la tragedia.

“Por eso permanecí en observación y pedí el alta voluntaria”, indicó. Cuando llegó a casa, confirmó sus sospechas. “Todos estaban muy angustiados. Una vecina les había dicho que la florería se había derrumbado y que yo estaba adentro”, revela.

Ayer, Yaqueline prestó declaración en sede policial por partida doble: por el robo y por la tragedia. “Quiero volver a concentrarme en el trabajo y en cuidar a mi abuela. Me quiero enfocar en esas cosas. Ahora entiendo por qué la gente te dice que cuando te pasa algo así, ves cómo te pasa toda la vida en un segundo”, reflexionó.

Fuente La Gaceta

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