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Chipolari dormía a la intemperie y se alimentaba con jugo de caña de azúcar

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Adán Chipolari, el taxista que fue intensamente buscado durante casi un mes, habría sufrido un delirio místico durante todo el tiempo que estuvo desaparecido.

Se cree que el taxista de 39 años siempre estuvo en un cañaveral de una finca cercana a San Pablo y que sobrevivió porque se alimentaba con caña de azúcar y se protegía del frío con esas enormes plantas que están listas para ser cosechadas.

Chipolari había sido visto por última vez el 17 de mayo. Ese día, se encontró en un cañaveral de Manantial Sur el Fiat Uno que utilizaba como taxi. La cerradura estaba forzada y le faltaban algunos elementos en el interior.

A los pesquisas les llamó la atención un detalle: en el auto estaban las medias y el calzado del hombre. Por este caso se elaboraron varias hipótesis. Pero con el correr de los días fueron surgiendo elementos que terminaron descartando la posibilidad de que haya sido víctima de un robo o de un ajuste de cuentas, como se había pensado.

El fiscal Diego López Ávila recibió dos testimonios importantes: la división Trata de Personas ya había intervenido en otras tres desapariciones de Chipolari. Los policías lo encontraron caminando descalzo en Tafí del Valle, Trancas y Villa Nougués.

Después, un gomero habría declarado en la Justicia que había sido su mujer la que forzó la cerradura porque el desaparecido había dejado en el interior del auto la llave. “Una de las últimas personas que declaró dijo que lo observó rezando de rodillas a la par de vehículo. Otro nos comentó que cuando le preguntó porque se marchaba del lugar él le había respondido que volvería cuando Dios se lo pida”, destacó el fiscal.

López Ávila también confirmó que Chipolari sufría de estos ataques cuando no tomaba la medicación que le habían recetado. Y justamente, días antes de desaparecer, había abandonado el tratamiento.

“Ante la sospecha de que estaba con vida, incrementamos los rastrillajes y el pedido de colaboración para poderlo encontrar”, dijo el investigador. Ayer por la tarde, dos baqueanos lo encontraron. Llamaron a un pariente que es policía y este se comunicó con la fiscalía. Confirmaron que era la persona que estaban buscando y lo llevaron al hospital de San Pablo y luego al Avellaneda.

Allí será compensado y luego trasladado hasta el Obarrio. “Hay que analizar su estado de salud mental. En base a ese informe oficiaré a las autoridades pertinentes para que analicen si está en condiciones de conducir un taxi”, indicó López Ávila.

Chipolari fue atendido por las lesiones que presentaba en sus pies. Tenía varios kilos menos, pero su estado de salud en general es bueno. En base a los datos recogidos por los investigadores, el desaparecido dormía en un cañaveral listo para ser cosechado y se alimentaba chupando caña de azúcar.

Los pesquisas averiguaron que el hombre rezaba todos los días en una gruta construida debajo de un árbol por los vecinos para recordar que a una persona que se quitó la vida. Para llegar hasta ese lugar, se debe cruzar un arroyo. Se sospecha que ahí tomaba agua. En tanto que por un trabajo que realizaron los peritos, se descubrió que dormía en la intemperie.

Fuente La Gaceta

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