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Nacionales

“Mi hijo me dice que va a nadar para buscar a su papá y el papá le va a decir: ‘¡Guau! ¡Me encontraste!”

Gabriela Acosta, la esposa del cabo tucumano Esteban García, relata cómo vive los días sin novedades del ARA San Juan y promete encontrar la verdad

“Mi hijo me dice que va a nadar para buscar a su papá y el papá le va a decir: ‘¡Guau! ¡Me encontraste!”

Gabriela Acosta está en su casa de Playa Serena, unos kilómetros al sur de Mar del Plata. Alrededor suyo corren y juegan Agustín (3 años) y Nahuel (18 meses), los dos hijos que tuvo con Esteban García, el cabo tucumano a bordo del ARA San Juan, el submarino desaparecido hace 20 días. A medida que las horas de la búsqueda pasaban sin novedades, empezaron las preguntas: “Fue Agustín el que empezó: ‘¿Y el papá? ¿Dónde está mi papá?'”.

La respuesta de Gabriela la encontró después de recibir la ayuda psicológica necesaria para encarar los días más complicados. “Es que no sabía qué decirle a mi hijo cuando me preguntaba por el papá. No sabía qué responderme a mí misma, entonces tampoco podía responderle a él“, le cuenta al portal  eltucumano luego de salir de la sesión con un especialista.

Lo único que Agustín sabe es que el papá está en ese submarino perdido abajo del agua. Cuando le cuento que hay mucha gente que lo está buscando, él me hace el gesto con los brazos y me dice que también va a nadar para encontrar a su papá, y el papá le va a decir: ‘¡Guau! ¡Me encontraste!’ Todo esto es muy difícil”.

El diálogo con Gabriela tiene sus pausas y silencios. Pero cuando recupera el semblante, la mujer que dejó Tucumán hace seis años para acompañar el sueño de Esteban en la Armada, también encuentra la fortaleza para llegar a la verdad: “Siento que todos nos mienten desde el día 1. Creemos que algo se está tapando. Pero no sabemos qué. En caso de juicio, los familiares no vamos a ir por lo económico, vamos por lo penal“.

Y deja bien en claro, con el tono firme: “Queremos que todos los culpables vayan presos. Esto no viene de ahora. Hay cabezas que tienen que rodar. Mis hijos perdieron a su papá. Y eso nadie me lo va a devolver”.

Mientras pasaban los días, Gabriela nunca fue a la Base Naval a escuchar los partes de la Armada, pero empezó a asumir el escenario más difícil: “Tuve que fijar los pies sobre la Tierra. Cuando anunciaron la suspensión del rescate, lo tomé con naturalidad. Sabíamos que había un límite por el oxígeno. Fue a partir de ese momento que los familiares empezamos a pensar distinto“.

Son las cinco de la tarde. Gabriela llega a su casa, donde está acompañada por su madre y su madrina. Los pequeños la ven entrar, se le tiran encima y la comunicación se complica. “Lo único que tengo son audios de WhatsApp que Esteban me mandó desde Ushuaia. Escucho su voz diciéndome que lo único que quería era estar con nosotros. Son tantos planes truncos como pareja. Eso te da bronca. Por eso queremos que se sepa la verdad. Por eso y para que no vuelva a pasar”. Y antes de cortar y agradecer los cientos de mensajes recibidos desde Tucumán, Gabriela se aferra a la última ilusión: “Creo en los milagros. No puedo dejar de creer en los milagros. A veces pienso, ¿y si pasan 20 ó 30 años y aparece? No quiero dar por finalizada esta etapa. Eso sí que todavía no puedo“.

Fuente http://www.eltucumano.com/noticia/245308/mi-hijo-me-dice-va-nadar-para-buscar-papa