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Nacionales

El ejemplo de Crisosto: a los 82 años, ya jubilado, empezó la secundaria

Vive en un caserío en La Pampa. De chico tuvo que dejar el colegio para trabajar en el campo. Ahora volvió a clases y hasta le aconseja a sus compañeros que no abandonen.

El ejemplo de Crisosto: a los 82 años, ya jubilado, empezó la secundaria

La Pampa.- Crisosto Lucero tiene 82 años, es jubilado y está cursando el primer año del secundario. Vive en La Humada, un caserío en el oeste pampeano, en medio del desierto que dejó el corte del río Atuel y a 400 kilómetros de Santa Rosa.

Hace dos años, Crisosto terminó la primaria. “Hice quinto y sexto. Yo había dejado en cuarto”, cuenta.

Nacido en el departamento de Puelén –más al sur, pegado a Neuquén-, llegó a La Humada en 1947. Estudio en Agua Escondida en Mendoza, pegado al límite con La Pampa. “Pero tuve que dejar para criar chivas”, dijo Crisosto. Su padre murió cuando tenía un año y hasta los cinco lo criaron sus abuelas.

“Desde mi infancia y hasta los 30 años trabajé en el campo”, recuerda. Tiene un hablar pausado, típico del oeste pampeano. A pesar de que sólo había logrado completar cuarto grado, se metió en la actividad petrolera. Cuenta orgulloso que durante 20 años fue baterista recorredor de los pozos -también llamados baterías- de petróleo.

“Mi función era relevar la producción de los pozos las 24 horas”, explicó. Un registro que día a día tenía que volcar en las planillas. Crisosto sufrió allí lo que era no tener más estudio. “El problema fue cuando me pidieron que hiciera la producción de gas. Necesitaba saber la raíz cuadra, pero por no haber estudiado tuve que dejar”, confió.

Corría el año 1997, Catriel era toda ebullición por las protestas de los petroleros y los piquetes y Crisosto regresó a La Humada. En 2007 se jubiló.

En la actualidad su familia son sus dos hijas María Susana y Felipa. Además tiene nueve nietos y otros tantos bisnietos. “Nueve o diez”, dice. Entre 2013 y 2015 completó los dos últimos años de la primaria. “La seño Neria me ayudó”, dice Crisosto, en la misma jerga que los nenes de jardín.

“Ella misma me incentivó para que siguiera la secundaria. ‘Usted tiene capacidad’, me dijo”, cuenta sin una pizca de arrogancia. En el arranque de la secundaria tuvo dificultades. “Empecé el año pasado, pero tuve problemas en la vista. Fui al oftalmólogo. Tenía alta presión ocular. Ahora se me pasó y ya pude volver”, cuenta.

“En el día voy al negocio de mi hija, que está a una cuadra de mi casa”, dice Crisosto. Luego, tres veces por semana tiene clases. De lunes a miércoles de 18.30 a 20.10. Y en su tiempo libre preside el centro de jubilados local.

En estos meses ya terminó Biología e Historia. Ahora está cursando Lengua y Literatura. “Me dan las cosas en la computadora y de ahí estudio”, explica el hombre, que a sus 82 años maneja su propio perfil Facebook.

“Algunos compañeros dejaron. Yo le digo a la gente que termine, es joven y dejan. No hay que abandonar cuando se tienen posibilidades”, comentó Crisosto Lucero para poner en palabras la lección que es su vida.

Fuente https://www.clarin.com/sociedad/ejemplo-crisosto-82-anos-jubilado-empezo-secundaria_0_Sy8CzvJJG.html