Inicio Economía No superar el 45% en 2018: la única meta inflacionaria actual

No superar el 45% en 2018: la única meta inflacionaria actual

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Luego de presentar hoy los datos de la inflación de septiembre, el Gobierno tendrá una sola meta posible para defender: que en diciembre el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ubique lo más cerca posible del 3%, y que el alza anual no supere el 45%. Para esto el propio Mauricio Macri le dio a Nicolás Dujovne las facultades como ministro coordinador del área económica, la tarea de autorizar o rechazar los aumentos de precios de servicios que se elaboran en otras jurisdicciones.

El INDEC anunciará hoy puntualmente a las 16 el peor dato inflacionario de toda la gestión de Macri. Según los datos que se manejaban ayer en la Casa Rosada, el incremento superaría el 6% y se ubicaría cerca del 6,5%. Esto es, el alza más importante en toda la gestión de Cambiemos, y un incremento similar al de los meses cercanos a los de la salida de la convertibilidad en 2002. La pésima perfomance ubicaría el acumulado anual en los primeros nueve meses del año por encima del 30%; mientras que en el anualizado llegaría al 47% contra el 2017. Para peor, y por la magnitud del alza de septiembre y los propios aumentos que se están aplicando este mes, octubre mantendría un ritmo similar o levemente inferior que el mes pasado; con lo que el acumulado superaría el 36% y se ubicaría cerca del 37%. Quedarían luego dos meses para finalizar el año; y sólo una disminución fuerte para el último bimestre podría redundar en un acumulado final por debajo del 45%. Para esto, reconocen en el Gobierno, se necesitaría que en noviembre el alza se acomode entre el 4 y el 5%; pero sería indispensable que en diciembre se cumpla la promesa de una inflación de 3% anual, tal como figura en el acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y como límite de actualización de la “Zona de no Intervención” del mercado cambiario. El resultado final del 2018, aunque el Gobierno logre ubicarla por debajo del 45%, será muy negativo contra el 24,8% del 2017 y del 40.9% del 2016. El dato final acumulado desde que asumió Mauricio Macri es lapidario: la inflación superaría a diciembre de este año el 110%.

Ante el panorama, la decisión oficial es no dar por entregada la variable este año y, aunque sea, pelear el 45%. No es una cuestión menor. Cada punto porcentual de contracción es dinero extra que el sector público se ahorrará en el momento de tener que negociar aumentos salariales de compensación para sus empleados de todas las áreas, tanto este año como en el primer trimestre del 2019.

Según los datos que se conocen de septiembre, y que impulsaron al alza la inflación, habría hoy sorpresas desagradables en varios rubros cuando el INDEC anuncie los datos finales. La primer información preocupante será el alza en el rubro de alimentos y bebidas, que mostrarían el alza más importante desde la llegada de Cambiemos al poder. En este rubro se mencionan problemas serios en los precios en el caso de los aceites, harinas, carnes y bebidas no alcohólicas y cerveza. También habría alzas importantes en bienes durables, en especial los que tienen componentes importados; además de los combustibles y algunos servicios como la energía eléctrica.

Según los datos que manejan en el Gobierno, la única novedad menos deprimente sobre el IPC de septiembre, se dio en la última semana del mes pasado con una leve desaceleración en las alzas de los precios; producto de la aplicación de la primera semana de la “Zona”, donde se registró un comportamiento bajista en la cotización de la divisa. Esa tendencia se repitió tanto en la primera semana de octubre, lo que también ayudaría a un freno en la velocidad alcista.

Lo que buscará el Gobierno ahora, es que las diferentes áreas económicas del Ejecutivo no atenten contra la intención de cerrar el IPC anual en menos de 45%. En la mira hay dos reparticiones. La primera es la secretaría de Energía de Javier Iguacel, ya en la mira por haber impulsado un alza tarifaria desde enero con la idea de compensar a las empresas gasistas por la devaluación. El segundo objetivo de control en YPF. Dentro de la jefatura de Gabinete de Marcos Peña y del Palacio de Hacienda de Dujovne, se considera que la política de incrementos en el mercado de combustibles, es liderada por la propia petrolera estatal; y que luego son las privadas las que acompañan. Se considera además que cada 10 puntos de alza de los precios de las naftas, son dos puntos porcentuales de incrementos en los precios. Será, por ejemplo, el principal problema de octubre, mes que se inauguró con un alza de 12% de la petrolera renacionalizada durante el kirchnerismo. La intención oficial es que YPF, si debe hacerlo, incremente los combustibles en el menor nivel posible durante noviembre y que se retire del mercado alcista en diciembre. Reconocen en el Ejecutivo que sólo una decisión política de alto nivel podría frenar la decisión de un nuevo incremento fuerte antes de fin de año.

Fuente Ambito

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