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River perdió el invicto con Colón en Santa Fe y ahora pone la cabeza en la Copa Libertadores

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foto jose almeida colon - river plate santa fe 19-10-2018 gol de colon

Erico Vega La mística de este River tropezó en el cementerio santafesino y cayó desplomado como un elefante más. El ruido se sintió y se vio. Desde el 24 de febrero que River no perdía y su derrota en Santa Fe le estira, además, cierta racha negativa de Gallardo vs Colón en el Brigadier López: nunca le pudo ganar como DT y River no lo hace desde 2010. No es poco porque también las realidades venían siendo bien distintas para ambos equipos. Demás está explicar quién estaba mejor.

Anoche, el mix de River frente al Colón de paso irregular en la Superliga plasmaron, en intensidad, lo que se esperaba del partido. Nadie se guardaba nada. Ni para disputar la pelota ni para jugarla. En ese contexto, tranquilo y cómodo podía observarse a Marcelo Gallardo en el banco al comienzo del partido. No era para menos. Había, en el campo, una estrategia que parecía imponerse: la suelta posición de Nicolás De La Cruz a espaldas de Clemente Rodríguez y haciendo endiabladas diagonales hacia el centro.

El uruguayo profundizaba cada ataque y era el receptor de toda la gestación de River. Se dejaba entrever así su estrategia para jugarle a Colón. Fue de esta manera que logró poner en apuros al equipo de Eduardo Domínguez en los primeros pasajes de ese primer tiempo. De hecho, De La Cruz tuvo una chance clara que se fue cerca del palo de Leonardo Burián, superando la marca de Clemente. Hubo otra con el rol protagónico del mismo jugador que evitó mayores riesgos una estirada precisa de Emmanuel Olivera.

Sin embargo, esa comodidad que expresaba el DT millonario pronto empezó a modificarse. Colón no daba la sensación de un equipo condicionado por ese punzante ataque, es más, mostraba cierta intensidad en mitad de cancha que imponía respeto a los de River. Fueron dos sustos que le arrugaron el traje gris a Gallardo. Dos situaciones que tuvieron el mismo protagonista: el palo derecho de Germán Lux. Primero fue Tomás Chancalay, tras una jugada que parecía perder peligro en el área millonaria. Luego, ocho minutos más tarde, fue Javier Correa, el que volvió a sacudir el mismo caño.

Los avisos equilibraron las cargas del partido y River acusó recibo pues comenzó a tomar recaudos defensivos con los delanteros sabaleros, cortando avances de los que el local no pudo sacar provecho de pelota detenida. Esto desesperó a Domínguez ya que los jugadores nunca ejecutaron la jugada que el pedía.

Por otro lado, River no lo podía chapear, no podía tirarle esa mística que supo conquistar Gallardo como técnico… no podía hasta el segundo tiempo. Tal vez porque Colón no pudo sostener el ritmo.

A los 6 minutos, Lucas Pratto se excedió de buen compañero y quiso bajar una pelota en el área chica que podía haber definido él. Desde allí, y con el ingreso primero de Borré, luego de Palacios y Ferreira, las realidades ya eran diferentes. Tres llegadas obligaron a Leonardo Burián a destacarse. Primero De La Cruz desde afuera y luego Martínez Quarta de cabeza, en dos oportunidades. En una de esas chances el rebote del arquero rojinegro le quedó al colombiano Borré anotó pero el asistente Mariano Rossetti lo vio adelantado.

La “chapa” se la tiraba y Colón recibía los golpes como un boxeador que espera que suene la campana para descansar y rearmar su estrategia.

Eso pareció suceder tras un córner, aislado, conseguido más como un respiro para frenar los ataques visitantes que como una situación ofensiva. Tal vez haya sido como un alivio que le sirvió para tomar impulso, pues desde allí nació el gol de Gonzalo Bueno, de puro pescador tras un rebote en el palo.

La incredulidad no era sólo visitante. El resultado que se daba sorprendía a más de un hincha local. Tras esto, se fue para las cuerdas a defenderse de los ataques ciegos de River. Domínguez metió a Guillermo Ortíz como un quinto defensor para bancar la parada. No le alcanzó al equipo de Nuñez y se fue el invicto de casi ocho meses.

Delirio total en las tribunas, un reencuentro del equipo con la gente y un karma que parece continuar de Gallardo vs Domínguez: las cinco veces que se chocaron como técnicos nunca pudo ganarle.

Fuente Clarin

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