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Racing sacó la chapa de líder y se lo dio vuelta a San Lorenzo

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El mandato de la tribuna, la presión del resultado, esas dudas que empezaban a fluir otra vez ante la intemperie de la derrota. Racing se mostraba endeble, sin respuestas anímicas ni futbolísticas ante un rival granítico, inteligente, con olfato de cazador. San Lorenzo había ganado tácticamente el primer tiempo. Y hasta se había quedado corto por sus propias falencias en la terminación de cada contragolpe. Necesitaba mejorar la Academia. Mostrar carácter. Dejar claro que el objetivo que se propuso después de la colección de fracasos, Copa Argentina y la Libertadores incluida, se sustenta en serios argumentos. Por primera vez en la Superliga, arrancaba en desventaja. Un error de Marcos Senesi le abrió la puerta del empate. La actitud y la búsqueda permanente del segundo tiempo le permitieron cantar victoria en la mañana de Avellaneda, otra vez con Lisandro López como principal bandera.

Fue el capitán el que marcó el pulso del partido. De una primera etapa sin tocar la pelota pasó a cargarse Racing al hombro. A liderar la remontada desde un gol que llegó por un horror del pibe Senesi, que había tenido un buen arranque pero buscó un pelotazo con Gustavo Bou encima. El rebote dejó a Licha cara a cara con Nicolás Navarro y en apenas 16 segundos se desbarató el plan de Claudio Biaggio.

A partir del empate, Racing manejó la pelota, como en el primer tiempo, pero con mucha más lucidez. Y tuvo intensidad. Trianguló con el despliegue de Matías Zaracho, la brillantez de Pol Fernández que había reemplazado al lesionado Solari y la jerarquía de Lisandro. Redujo a San Lorenzo que perdió el rumbo. El Pampa lo había planteado bien de entrada. Sus modificaciones, en cambio, fueron contraproducentes. Ya había ingresado el pibe Berterame por Nicolás Reniero, golpeado. Quiso discutirle la tenencia al puntero y sacó a Pablo Mouche, de gran entrega, para apostar a Fernando Belluschi. Se lastimó Elías Pereyra y mandó a la cancha a Ariel Rojas. Justo cuando se estaba tratando de rearmar la defensa, la Academia encontró el segundo gol.

Desde el sector en el que faltaba Pereyra, Zaracho abrió de derecha al centro para Pol Fernández y el santafesino sacó un disparo cruzado, inatajable para Navarro. Y pareció terminarse el clásico. Porque San Lorenzo nunca pudo dominar la pelota. Y porque Racing tuvo espacios para liquidarlo mucho tiempo antes. Si Bou no hubiera pecado de egoísta, el resultado habría sido más holgado. Navarro tuvo mucho que ver.

Y pensar que en el primer tiempo todo había sido diferente. Racing había tenido el 70% de la posesión, pero nada de profundidad ni desequilibrio. San Lorenzo en esos primeros cuarenta y cinco minutos había sido más inteligente. Sí, el cuestionado Biaggio, cuyo ciclo tiene fecha de vencimiento según aquellos que circulan los pasillos de la Ciudad Deportiva, había armado dos líneas de cuatro bien compactas. Eduardo Coudet había elegido el libreto de siempre. Salida prolija con Marcelo Díaz, buena construcción a partir de Zaracho y Solari y desbordes de Renzo Saravia o Alexis Soto, reemplazante del lesionado Eugenio Mena. Necesitaba de Ricardo Centurión, el desequilibrante. Casi no apareció.

Racing no pesaba en los metros finales de la cancha. Y San Lorenzo, de a poquito, fue ganando terreno en el medio y fue generó las situaciones más claras.

Un córner de Mouche que derivó en un zurdazo de Pereyra que obligó a una espectacular intervención de Javier García fue la primera llegada con peligro al área celeste y blanca. Y una advertencia. Enseguida, Gabriel Gudiño se filtro por la derecha, asistió a Franco Moyano, se produjo un rechazo y un tiro de Mussis. La pelota hizo una parábola, los defensores se durmieron, el arquero no salió y Reniero resolvió con comodidad.

Lo que siguió fue desesperación de Racing y presión de su gente. “Movete, dejá de joder”, bajó de las cargadas tribunas del Cilindro. Otra vez fue San Lorenzo el que tuvo más posibilidades. Sin embargo, resolvió mal cada contra. Tres veces terminó de manera deficiente la jugada.

En el segundo tiempo, todo cambió. Y Racing ganó 2-1 el clásico. Un premio a su búsqueda y a su carácter. Y es más puntero que nunca.

Fuente Clarin

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