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Deportes

Colón le dio otro cachetazo al Newell’s del Chocho Llop

La Lepra cayó 1 a 0 con el Sabalero, con gol de Guillermo Ortíz.

Y había que animarse, nomás. Y eso hizo Colón en el Coloso Marcelo Bielsa. Justo cuando el partido estaba en territorio de definiciones, se animó, fue, quiso. Ya sí, tras cuatro derrotas seguida, el equipo de Eduardo Domínguez venció 1-0 a Newell’s. En definitiva, un triunfo relevante en Rosario.

Fue un duelo de carencias. Newell’s y su búsqueda por encontrar una identidad. Colón y sus dificultades para reencontrarse con el equipo que supo ser. Muchos defectos y pocos aciertos en un primer tiempo con muy poco fútbol.

Llop tomó nota de la caída en La Plata. Metió mano ante la imperiosa necesidad de encontrar más equilibrio. Cambió velocidad y gambeta (el pibe Joaquín Torres o Enzo Cabrera) por marca y despliegue (Bernardello). Newell’s sintió ese ajuste. Se hizo previsible cuando tuvo la pelota en sus pies.

Y como Colón inquietó poco y nada, la función de Bernardello casi no se percibió. Algún arranque de Sarmiento y no mucho más para la pálida ofensiva de los rosarinos.

Colón también llegó a Rosario con un espíritu conservador. Las cuatro caídas al hilo (impensado luego del buen arranque en esta Superliga) obligaban a salir de perdedor. No sufrió en defensa, es cierto. Pero no se preocupó por imponer su juego.

El buen pie de sus volantes (Ledesma, González, Fritzler y Guanca) quedó obnubilado por su exasperate lentitud. Imposible lastimar en el fútbol de hoy sin cambio de ritmo.

El ingreso de Torres fue un espasmo para Newell’s. El chiquilín se instaló en la derecha. Ganó en el mano a mano, pero apareció poco. El que creció por izquierda fue Fertoli, aunque a cuentagotas.

Fueron diez minutos de intensidad. Nada más. Luego Newells entró en un pozo, se volvió a apagar.

Y Colón, entonces, salió de la guarida. Se dio cuenta de que podía lastimar. Los cambios ayudaron. Entraron bien Vera y Bernardi. Tuvo el triunfo con dos cabezazos. Pocrnjic tapó primero a Guanca y más tarde a Conti. Pera en la tercera llegada aérea a fondo, el arquero no pudo. Cabeceó Guillermo Ortiz y estableció la diferencia. Fue también un desahogo:primer gol de Colón tras 462 minutos. Y otra certeza agradable: la de la victoria. Incluso a pesar de la angustia final, por ese grito ahogado a Denis Rodríguez por off side.

Fuente Clarin