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Tucumán

Apasionados por la química, salieron a competir y volvieron cargados de medallas

Los mejores frutos para el esfuerzo de Ernesto Picón Montenegro (Escuela Técnica de Lules) y de Leandro Imperio (de la Normal).

Apasionados por la química, salieron a competir y volvieron cargados de medallas

Vivir en el interior -del interior del país- sigue siendo una desventaja casi insuperable a la hora de competir por el conocimiento. Por eso, en la Escuela Técnica de Lules saltaron de alegría cuando llegó la invitación para representar a la Argentina en la 49ª Olimpíada Internacional de Química, en Tailandia. Ernesto Picón Montenegro, de 18 años, no los defraudó. Obtuvo una de las tres medallas de bronce. Pero además, este año también participó en la 22ª Olimpíada Iberoamericana de Química, realizada en Perú, donde obtuvo una medalla de oro. Y acaba de venir de la 27ª Olimpíada Argentina de Química, que tuvo lugar en Villa Giardino (Córdoba).

Leandro Imperio, de 17 años, alumno de la escuela Normal Juan Bautista Alberdi de San Miguel de Tucumán, sigue los pasos de Ernesto. Ganó una medalla de plata en la competencia que organizan la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires y el Ministerio de Educación de la Nación. Esta Olimpíada surgió en 1991, pero a partir de 1995 cuenta con el financiamiento del Ministerio y desde 1998 forma parte del Programa Nacional de Olimpíadas.

Obtener un premio en olimpíadas es muy meritorio en el interior, reconocen los profesores Julio González, de la Técnica de Lules, y Karina García Fernández, de la Escuela Normal. “El 80% de los premios queda en Buenos Aires. Los chicos allá tienen una gran preparación, con profesores de la UBA, además poseen un programa de olimpíadas incorporado a la currícula. En cambio, acá muchos de los contenidos para participar en las olimpíadas se los tenemos que enseñar en forma extracurricular”, cuentan los docentes.

“La preparación de los chicos comienza con una selección de los mejores en el 4° año. A partir de allí se los va acompañando y guiando, dentro y fuera de la escuela, apoyándolos para que no abandonen”, señalan González y García Fernández. Pero no sólo se trata de un esfuerzo de los chicos, sino sobre todo del docente, que si tiene algunas horas cedidas por la institución para preparar a los alumnos para las olimpiadas no suelen ser suficientes. “En mi caso tengo dos horas cátedra semanales, pero son insuficientes, sobre todo cuando se acerca la hora de rendir. Con los chicos solemos utilizar hasta los fines de semana, y durante los últimos días entre tres y cinco horas por días”, destaca la profesora.

La otra cuestión es el pasaje. “Este año, por primera vez, nos pagaron los pasajes en colectivo. Pero siempre teníamos que hacer colectas para que los chicos pudieran viajar”, coinciden los docentes.

Cada vez mejor

De todos modos, la participación del país es cada vez más destacable. La delegación argentina en la 49ª Olimpíada Internacional obtuvo tres medallas de bronce y en la 22º Olimpíada Iberoamericana en Perú, dos medallas de oro, una de plata y otra de bronce. En el caso de la competencia internacional, los tailandeses obtuvieron siete medallas de oro, seguido por Estados Unidos e Irán con cuatro medallas cada uno, y Rusia, con tres medallas de oro.

“Lo más lindo es que gracias a las olimpíadas podés viajar y conocer otras culturas”, dice Ernesto, que participa desde los 15 años y siempre obtuvo premios. “En otros países los chicos tienen mucha presión, su participación está relacionada con el ingreso a la universidad, que no es gratuita, como en la Argentina”, reflexionan Leandro y Ernesto, que ya saben que cursarán en el futuro: carreras relacionadas con la Ingeniería Química.

Fuente La Gaceta